Fui a ver al cine la recién película del destructor de mundos Roland Emmerich, 2012, esperando ver un churrote; bueno, si lo es pero muy entretenido.
El filme trata de que un científico -afroamericano- (Chiwetel Ejiofor) descubre que el centro de la Tierra se está sobrecalentando debido a que el Sol ha aumentado la cantidad de neutrinos (partículas subatómicas), que según la película penetran hacia el centro provocando este efecto de calentamiento.
Aquí hay un error debido que aunque los neutrinos sí salen del Sol, solo atraviesan el centro de la Tierra sin causar daño.
Bueno, entonces se empieza a calentar la Tierra y comienzan los terremotos a destruir el planeta.
Pero ocurre que el científico alerta al presidente de Estados Unidos, también afroamericano, de que la raza humana está en peligro; y entonces crean un plan para salvar a la humanidad, creando unas “arcas de Noé”
Por otro lado, un escritor (John Cusack), divorciado, con 2 hijos (uno de ellos se llama Noah (Noé)), descubre en una ida al parque nacional Yellowstone a un loco (Woody Harrelson) que ya sabe que el mundo se va a acabar y trata de salvar a su familia, llegando por casualidades muy improbables a conocer al científico y a salvarse.
Los efectos especiales son de lo mejor, aunque la forma en que escapan los protagonistas de la destrucción si me pareció muy irreal.
Pese a sus errores y jaladas, 2012, es entretenida, te mantiene sentado a tu asiento viendo con qué tontera van a salir; los diálogos en ocasiones son ridículos y chistosos, con algunas frases interesantes, por ejemplo: “Un científico joven vale más que 20 políticos viejos”.
Por otro lado, no se si el mensaje de la película es que con un presidente negro se va a acabar el mundo y que el nuevo Estados Unidos estará en Africa.
No les digo que no vayan a verla porque lo más probable es que lo hagan; van a pasar un buen rato y consulten su cartelera.
Calificación: 3 palomitas de 5.